














Son las fiestas fundacionales de mi cuidad. Hoy en Castellón se celebra que hace ya unos cuantos años, unos 4 siglos, los castellonenses decidieron que estaban hartos de estar en un cerro rodeados de pedruscos y decidieron que en la playita se estaba mejor, así que se aventuraron a dejar de veranear en la playa para estar en ella todo el año. Bueno, esta es mi versión resumida y adaptada de la bajada al llano de los fundadores de la ciudad.
Hoy es el día de la Romería, pero como yo no tengo el cuerpo para andar tanto nos hemos ido a dar un paseito que ha sido nuestra particular romería. El año que viene veremos si podemos subir a la Magdalena, con blusón negro y caña y royo, con la bota de vino y la llonganiça seca, la tortillita de ajetes y unas figues albardaes. El año que viene, Dios mediante, espero poder ir a la romería, que lo he hechado de menos.




Parece que amaina. Ha sido una temporada dura para mi, parecía que sobre mi cabeza hubiera un nubarrón negro con rayos, truenos y lluvia cayendo sobre mi. He estado de bajón, lo he pasado mal y se lo he hecho pasar mal a la gente de mi alrededor. Pero parece que en toda situación hay un punto de inflexión en que las cosas cambian. Parece que la sabia naturaleza hace que en el preciso momento en que tocas fondo haya un resorte que te haga volver a subir otra vez. La vida suele ser como un tío vivo, pero a veces se convierte en una montaña rusa...y no siempre gustan las emociones fuertes ni la sensación de vértigo.
Gracias a todos los que habéis tenido que sufrir los efectos secundarios de mi crisis, gracias a los que me habéis apoyado sin poner mala cara por mi tristeza, mi mal humor y mi mala leche, gracias a los que me habéis mandado mensajes de cariño y de ánimo...gracias a la paciencia de mi Amor, gracias y espero contar con vosotros en la próxima...porque se que volverá la tormenta...aunque esta vez ya tendré a mano el paraguas de vuestro apoyo y la requeteconfirmación de que todo pasa. Gracias y aquí me tenéis para lo que sea. No hace falta que de nombres porque vosotros ya sabeis quienes sois.


Hoy a sido el día de los Inocentes, y seguro que todos hemos sido potenciales víctimas de alguna, aunque no hayamos caído en ella. No se si habréis caído en la mía, no lo se porque esta entrada está programada desde el día 20, por si no pudiera encontrar un ordenador cerca,...supongo que no habréis caído. Bueno, que por suerte o por desgracia, nunca se sabe, no estamos esperando trillizos, ni gemelos ni nada por ahora...así que si alguien ha picado:
INOCENTEEE!!!INOCENTEEE!!!

Llevamos ensayando desde julio, así que espero que os guste porque nos ha costado mucho trabajo conseguir este resultado tan...tan.....tan...indescriptrible.


Ya se que está de moda odiar la Navidad. Mucha gente que conozco dice que no le gusta, que si pudiera pasaría por alto estas fechas. Pues a mi me gusta la Navidad. Puede ser que mi niña interior aflore más aún en Navidad, puede que sea el frío, el poder abrigarse para salir a la calle y agradecer el calor del hogar cuando llegas a casa,puede que sea los bonitos recuerdos de Navidades pasadas...no sé...se me ocurren un millón de razones. Y este año se me ocurre una más: el hacer que Antonio empiece a tener recuerdos mágicos, recuerdos que le hagan vivir estas fiestas con ilusión, con la ilusión y la añoranza que empapan mis recuerdos cuando pienso en mis Navidades infantiles. Y mis recuerdos huelen a almendras garrapiñadas y saben a caramelos de anís.


